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14.10.15

Sonata Del Pajarillo una película que enaltece la música venezolana.

El pasado 21 de agosto de 2105 se estrenó en  salas de cine a nivel nacional, la película Sonata Del Pajarillo opera prima de Heitters Díaz, una producción realizada se realizada en el estado Anzoátegui por el Colectivo de Formación en Artes Visuales ( fundación COFAV ) con el apoyo de la Villa del Cine y la distribución de Amazonia Films.  Sin duda uno de los valores artísticos que destaco en esta película fue el trabajado realizado para su Banda Sonora para la cual se contó con  la participación del Director musical de la Filarmónica Anzoátegui, Oswaldo Pajares, academia de música y Ensamble Bohème, entre otros.

El Maestro Oswaldo Pajares se desempeñó  como compositor, intérprete y director musical, realizó los doblajes del violín encargados de acompañar las diferentes secuencias escenográficas de la película y a su vez realizó una aparición en esta película acompañado de  la señora Techy de Pajares quién es coordinadora académica de la antes nombrada institución  musical.

 

Entre los temas inéditos que se realizaron, está  Sonata del Pajarillo, la cual tiene el nombre de la película y es del género académico fusión, ya que, es una pieza en forma de sonata clásica que incorpora elementos del folclore venezolano y que puede ser apreciada al inicio de la película. Igualmente, se puede escuchar la canción de género tonada, llamada Julio en Noviembre, interpretada por el cantante Nelson Castro y que llena de sentimientos los momentos más cruciales de la película.





 El Ensamble y Cuarteto de Cuerdas Bohème, estuvo a cargo de la interpretación de esta Banda Sonora que está llena  de emociones, danzas étnicas, persecuciones, situaciones hilarantes y piezas cargadas del más puro sentir venezolano, a través de recios pajarillos donde el violín es protagonista haciendo énfasis en el papel del personaje principal, un violinista venezolano. 
En ésta comedia romántica también se puede apreciar la participación de la agrupación de Maturín “Neobeat” con el tema el Beat del Pajarillo, los cuales fueron seleccionados por medio de un comcuros en redes donde competíeron 15 temas diferentes  de bandas de todo el país.
Sonata del Pajarillo mas alla de la película también muestra un nuevo modelo de producción,  con base integrativa, comunitaria y regional,  que entre sus propósitos está el de dar impulso al Cine en las Regiones y al potencial artistico del oriente del país. Por tanto ahora se le brinda a la población venezolana de disfrutar de este magistral trabajo musical que acompaña a la película. 
Los 12 Temas ineditos: pueden oirse en:  

 


Fuente: Fundación COFAV
Anamaria Grau

PRENSA OFMA  FUNDACION ORQUESTA FILARMONICA DEL ESTADO ANZOATEGUI

27.2.15

La música del cine



Fiel a su crítica pertinaz del advenimiento de la industria cultural y la sociedad de masas que retroalimentaba, Theodor Adorno receló también de las relaciones, a su juicio, poco confiables entre cine y música. Allá en los años 40 del siglo precedente, durante los cuales compendiaba el corpus analítico que hasta hoy ha tenido no inmerecida influencia en el acercamiento que la academia pueda hacer a la avasallante proliferación cultural a la que dio pie la posibilidad de la reproducción mecánica de las artes canónicas, y que comprensiblemente atemorizó a pensadores como Walter Benjamin, y ganó el desprecio de artistas tan encomiables como Francis Scott Fitzgerald. El doctor Adorno no querría sospechar, no se podría pedirle tanto, que ese Armagedón entrañaría respuestas de los mismo artistas, a saber, cineastas, escritores, músicos, creadores plásticos y sus epígonos en un craftmanship cada día más especializado.
Al cine se le ve como la séptima de las artes por contener a las seis previas; las artes del espacio, arquitectura, pintura y escultura; y las tres del tiempo, la música, la danza, la poesía. Primero fueron la música y la arquitectura, la primera choza edificada, el primer canto elevado ante la intemperie por entonces sin dios.
Declaraba más o menos recientemente, el conspicuo realizador estadounidense Jim Jarmusch:
“La música probablemente me ha dado mayor inspiración que cualquier otra forma (de arte) porque es la forma más pura, es como otro lenguaje. Cuando empiezo a escribir un guión pongo atención en la música, de modo que me estimule las ideas y la imaginación. Cuando, por ejemplo, trabajaba en Dead Man (1995) pensaba en las secciones instrumentales que Neil Young hacía con (la banda) Crazy Horse”.


Andrei Tarkovski no pudo titular mejor su libro Esculpir en el tiempo: eso es el cine, buscar la forma en el tiempo, con sentido rítmico y pictórico a una.
El profesor Adorno asistió a una etapa del cine en la que la música todavía no superaba, salvo excepciones, la función ancilar de la melodía en lo que él catalogaba mezquino “vida fotografiada”, sépase, el cine.
Pero, si bien la posteridad le ha dado la razón en mucho a parte del análisis pergeñado en La dialéctica de la Ilustración, es de lamentar, quizá, que Adorno y demás profesores de Frankfurt no vivieran más, para presenciar el desarrollo que la música ha tenido de la mano del cine, como artes simbióticas.
Nada más parecido a una partitura que un guión de cine: signos que prefiguran, disuaden a una realización (performance) impredecible en muchos aspectos.
Valga esta sumaria disertación para llamar la atención sobre cuatro grandes compositores de cine, cuya obra habrá de sumarse a la historia de la música, si tal cosa todavía existe. El campo de la creación musical se ha trasladado a las bandas sonoras del cine, en un mundo lleno de ruido.
Esos cuatro son: Carter Burwell, músico dilecto de los hermanos Coen, autor además de la partitura del último film del maestro Sidney Lumet, Before The Devils Knows You’re Dead (2007), gran orquestador y exquisito melodista de sólida formación clásica; Hans Zimmer, el extraordinario creador de músicas cinematográficas favorecido por directores como Cristopher Nolan, y cuya partitura para Interstelar(2014), la más reciente del cineasta de marras, deviene un corpus perfectamente continuo, sinfónicamente concebido (el compositor prefiere emplear la gran orquesta antes que los recursos de la electrónica); Steven Price, autor de las líricas atmósferas sonoras de Gravity (2013) de Alfonso Cuarón; y James Howard, compositor de la música de Nightcrawler (2014), en la que luce un acendrado bagaje clásico que funde estupendamente a las posibilidades sónicas del pop rock.
No en balde, figuras del ámbito de la música académica, directores de orquesta del canon sinfónico, voltean la mirada, tarde y apresurademente tal vez, al campo de la creación fílmica. ¿Estará ahí el camino que ha de transitar la historia de la música en adelante?



19.12.14

MÚSICA DE “LIBERTADOR” ENTRE LAS ELEGIBLES AL ÓSCAR

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La banda sonora de la película venezolana Libertador, de Alberto Arvelo, escrita por Gustavo Dudamel, figura entre las elegibles al Óscar como Mejorsoundtrack, junto a otros 113 títulos, de acuerdo con la página www.premiososcar.net.
 En la lista, la obra de Dudamel destaca junto a otros compositores como Arturo Sandoval (At Middleton), Gustavo Santaolalla (The Book of Life), Dario Marianelli (The Boxtrolls), Trevor Morris (Brick Mansions) y Alexandre Desplat (The Grand Budapest Hotel), entre otros. Este último es el que más obras tiene en competencia.
 El soundtrack de Libertador constituye el debut de Dudamel como compositor de música para cine.
Cada año, varias películas importantes son descartadas en esta categoría. Tal fue el caso de El caballero oscuro (compuesta por dos autores que no trabajaron juntos, lo cual la descartó automáticamente) o Pozos de ambición. La Academia nunca da las razones para descalificar bandas sonoras, aunque sí se conocen las reglas que rigen la rama y por tanto es posible intuir los motivos para su eliminación.
 En www.premiososcar.net se apunta además que este año las ausencias más relevantes son Birdman, nominada al Globo de Oro y descalificada misteriosamente, aunque cabe pensar que el hecho de que Antonio Sánchez improvisase toda la música de la película la haya eliminado de la carrera;Whiplash de Justin Hurwitz, probablemente descartada por incluir versiones y haya muy poca música original presente en la película; y Foxcatcher, compuesta por Rob Simonsen (500 días juntos, The Spectacular Now), pero en la que también colaboraban West Dylan Thordson y Mychael Danna (ganador del Oscar por La vida de Pi), lo que la hace inelegible.
 Recientemente, Dudamel declaró a El Universal: “Esto fue casual. Yo comencé como asesor musical. Gracias a Martín, mi hijo, yo escribí la música. Recuerdo que me llegó el guión, yo cancelé muchos compromisos, porque no sabíamos el día en que nacería el niño, fue parto natural. Un día Beto (Alberto Arvelo) se va a la casa, a las dos de la mañana, y me dice, ‘tú eres el compositor de la banda sonora’”.
 El director de la Filarmónica de Los Ángeles, no descarta que surjan otras propuestas, “nunca digas nunca”, dice. “Fue hermosísimo este proceso, uno de los más bellos que he tenido en la vida como música, fue poner un granito de arena, traté de colocar la música muy sencilla, que no molestara. Aprendí muchísimo”